El anillo de compromiso

El anillo de compromiso

Los romanos fueron los precursores de entregar un anillo, símbolo del ciclo de la vida y de la eternidad, como publica promesa de que el contrato de matrimonio entre un hombre y una mujer seria respetado. Según cuenta Plinio, el anillo era fabricado en hierro, no siendo hasta el siglo II DC. cuando se empezaron a usar de oro.
El simbolismo del anillo, que por ser redondo significa eternidad, se vio reforzado a partir del siglo XV con diamantes como simbología de fidelidad. Y como la excepción confirma la regla, señalar que María Tudor en 1554 por su matrimonio con el rey Felipe II de España, se opuso a llevar una sortija de boda con diamantes, escogió una sencilla alianza de oro “Las doncellas se casaban así antiguamente”, observo la reina.
En el renacimiento, nació un nuevo estilo de sortija el “gimmel”, el gimmel o anillo gemelo, está constituido por dos y a veces tres aros que se despliegan desde el centro de la base del aro y que al juntarse parece un solo anillo, a veces con inscripciones ocultas. Martin Lutero contrajo matrimonio con un anillo así. En 1600 la sortija gimmel evoluciona uniéndose a otro símbolo romántico con dos manos unidas cuando el anillo se cierra sobre un corazón, generalmente de diamante.
En el siglo XVII surgen las sortijas “posy” esmaltadas y colocadas en el dedo pulgar, aunque en la ceremonia se colocaban en el anular. El siglo XVIII destacan anillos profusamente decorados con diamantes. En el siglo XIX con la revolución industrial y las nuevas técnicas de trabajo y pulido sobre todo de los diamantes, más abundantes por el descubrimiento de las minas africanas, transforma diseños y acerca a todo tipo de gente estas joyas y ya en el siglo XX con los diseños de joyeros inmortales como Harry Winston, Tiffany, Boucheron, Cartier….son el sueño y objeto de todo el mundo. En la actualidad más de moda que nunca, demuestra que cuando un anillo es intercambiado entre dos personas que desean pasar el resto de su vida juntos, hay detrás de este hecho mucho más que una mera costumbre, hay compromiso, tradición, simbolismo y mucha historia.

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